La propuesta es traducir la esencia del universo cerámico en un ambiente que utiliza texturas, materiales naturales y color para celebrar el hacer. Un espacio acogedor, que mezcla muebles vintage y contemporáneos con fluidez y resulta único. Muestra así el cuidado y rigor en el detalle, elementos característicos de la obra de Joana Hardy. Un ejemplo son las lámparas de tela diseñadas por el arquitecto.