La inspiración del proyecto del arquitecto Miguel Augusto surge de la conciencia de que necesitamos un lugar acogedor y funcional para vivir. El espacio de 110 m2 es un ambiente moderno, íntimo y conceptual. Destacan los bancos, el volumen central en madera y el uso de piedras. La iluminación natural es otro punto de atención, aportando intimidad y la luminosidad necesaria. El entorno cuenta también con una zona de gimnasio con equipamiento de última generación, además de obras de arte.