Lo contemporáneo y lo clásico se alternan en este loft de 113 m². La paleta neutra va desde el negro, el beige y el terroso, lo que sugiere una atmósfera serena. Los muebles modernos contrastan con opciones que llevan el peso de la tradición, como la cómoda bombê (de madera y con formas curvas) y la lámpara de araña de cristal. El ambiente acogedor se refuerza con el mosaico de la pared y los paneles de madera que recubren el espacio -y luego serán reutilizados-, una apuesta por la sostenibilidad.