Diseñado por Daniele Franco para aportar ligereza, fluidez y calidez al hogar, el espacio de 140 m² pretende reflejar la calma deseada en el momento pospandemia. Los muebles disponibles presentan piezas de diseño limpio y ligeramente redondeadas, que mezclan lo contemporáneo y lo clásico en un solo lugar, una marca registrada del arquitecto. Uno de los aspectos más destacados del proyecto son los exclusivos papeles pintados que actúan como revestimiento en sí mismos. Entre ellos, hay uno elaborado con la propia nácar.