El loft de 90m2 de Ana Maria Miller, Elisa Tôrres y Tainá Tôrres promueve un circuito en el que se invita al visitante a caminar por mini ambientes, cada uno de ellos delimitado por un color de alfombra. En la cena, el foco central es la mesa, alrededor de la cual la gente se reúne y conecta. El salón contiene una provocación: una caja de yeso con dos sillones en su interior, y la frase Donde se encuentran los infinitos, indicando una vez más que el encuentro de los infinitos particulares se produce en el momento de la conversación. Al final del recorrido, un espacio con una alfombra más grande y colorida, con la combinación de colores de todos los ambientes, que como en la vida se complementan representando, una vez más, compartir.