Frente a los libros se abre un infinito particular, lema de CASACOR este año. En su segunda participación, el arquitecto João Daniel inventó, para el espacio de 68 m², estanterías que se transforman en pórticos y aportan el ambiente acogedor que sólo las bibliotecas pueden ofrecer. La solución de mantener visible la losa nervada existente en el edificio catalogado aporta contraste al proyecto. Instalado en los marcos, el díptico del fotógrafo Daniel Mansur transforma un lugar inusual en un punto de atracción.