Un mirador con estructura metálica cubierto de aromática vegetación sorprende al visitante y marca la entrada a la librería inspirado en los cariñosos recuerdos de las arquitectas y socias Luciana Paraiso y Luisa Pernet. Con 52 m2 y un techo que dibuja tres bóvedas en doble altura, el espacio aprovecha el delicado momento reciente, en el que estamos más en casa, para rescatar el placer de hábitos como la lectura, en un espacio que destila contemplación y sensación de estar en casa.