La brasilidad se exalta de diversas formas en el espacio de 126 m² creado por Juliana Cascaes. Está en la cortina de organza translúcida del diseñador Lino Villaventura, en el techo retroiluminado, inspirado en el diseño de Mirthes dos Santos Pinto para las aceras de São Paulo, en los muebles de José Zanine Caldas y Ricardo Fasanello y en el arte de Abraham Palatnik, Amélia Toledo y Amilcar de Castro. Para evocar el tema Body & Address y aportar un tono amoroso, la arquitecta incorporó al proyecto el piano que pertenece a su madre.