En la cultura japonesa, Yūgen define la belleza de algo inexplicable, de lo invisible. Inexplicable, para Laura Tomio, es también la sensación de bienestar que genera la energía de los cristales. Así, entre conceptos orientales y elementos naturales, emerge el alma de este proyecto. El arquitecto interpreta el baño como un lugar de purificación, de contacto directo con el agua que remite a la fluidez y al intercambio de energías. “La energía de la casa, como la nuestra, cambia constantemente y los cristales ayudan a revitalizar el ambiente”. En este escenario la protagonista principal es la cuarcita Cristallo Pink, sobre la encimera. Para simbolizar las curvas del cuerpo humano, trayendo el reflejo de la casa como extensión, aparecen las formas orgánicas de la arquitectura. Para aportar confort, imprescindible en este ambiente de autocuidado, la opción por la iluminación indirecta y los tonos elegidos en base a la psicología del color. El espacio se completa con el arte de las hermanas Nini Gracia, quien pintó el techo y las paredes, y Camila Blooming, quien creó los arreglos de las jardineras. "El inodoro Yügen refleja la arquitectura que acoge, que es cuerpo y hogar, que abraza".