Este loft de 120 m2 es dedicado a una cliente llamada Lara, persona con discapacidad visual y líder del Instituto Laramara. Guiada por los principios del diseño universal, la arquitecta elaboró un proyecto inclusivo, que proporciona confort y adaptabilidad sin renunciar al lujo. Para esto, apostó por una decoración con tonos neutros y muchas texturas. Con living, comedor, cocina y suite, el espacio priorizó medidas para que las placas de revestimiento fueran usadas enteras, evitando, así, la necesidad de recortes y desperdicio de material.