Un lugar para jugar sobre sus numerosos pilares de madera. Los que no tengan prisa se perderán entre los pilares, los que quieran jugar treparán por la reja metálica y los que quieran observarlo desde lejos verán un objeto a veces cerrado, a veces abierto, a veces entreabierto. Pero el Laberinto no se ve desde lejos y no es una escultura: invita a la experiencia con sus texturas y el juego entre elementos regulares/irregulares.