A Renata Gadelha le gusta trabajar con los colores, tanto en arquitectura como en paisajismo. Y también le gusta construir narrativas en sus proyectos. Para Jardim Vereda, quería traer recuerdos de las vacaciones pasadas en el interior del país. Tonos tierra, materiales rústicos y especies típicas de Caatinga, como bromelias y mandacarus. El espacio, que comienza en el patio central, va cambiando y, poco a poco, gana contornos oblicuos y especies tropicales para generar interés en el camino que conduce al visitante hacia la salida y también hacia el mar.