Petardos de madera, astillas de piedra, fogones y otras cosas que no se ven todos los días en la gran ciudad forman parte del espacio de 110 m² creado por las paisajistas Luciana Bacheschi y Gabriela Pileggi. “Es un espacio que valora la sencillez, acoge historias y vuelve a sus orígenes, honrando el paso del tiempo”, explican. El deseo de despertar recuerdos de otros jardines en cada visitante conecta a los autores con el tema Body & Morada, mientras que las numerosas especies nativas elegidas crean una isla verde en la ciudad más grande de Brasil.