En un encantador rincón que parece un jardín secreto, una instalación efímera ofrece una propuesta audaz y fácilmente replicable. Allí, dos iglús inflables de plástico sirven como verdaderos refugios portátiles diseñados para brindar una mayor conexión con la naturaleza, creando un espacio dedicado a la contemplación. Construido de forma sostenible, sin provocar ninguna intervención en su entorno, el espacio tiene una decoración contemporánea con pocos muebles que potencian aún más la integración con el jardín exterior.