Potenciar las sensaciones de forma acogedora: este es uno de los efectos que despierta en los visitantes el jardín creado por Bia Abreu. En un paseo por el entorno, el sonido del viento agitando las especies de finas hojas, el calor de la chimenea y el frescor de la fuente de agua están entre los catalizadores de las experiencias. “Siempre seremos parte de la naturaleza, independientemente de que estemos rodeados de tecnología”, afirma. En el centro del espacio, un espejo de forma orgánica invita a la reflexión, en los diferentes sentidos posibles.