En medio del entorno árido del estadio, donde predomina el hormigón, el verde de la naturaleza aporta paz y confort en el jardín diseñado por la arquitecta y urbanista Marina Pimentel. Las piedras naturales que componen el sinuoso camino chocan con la pérgola metálica. La reconexión con la naturaleza en el espacio de 410 m² fue el inicio para la creación de esta plaza, cuyo paisajismo contemporáneo involucra una densa vegetación y grandes especies. El toque de nobleza provino del mobiliario seleccionado y de la iluminación escénica. Una invitación a contemplar la infinidad de la naturaleza.