Un espacio para sentirse, donde es posible recuperar la reconexión con la naturaleza -perdida en el ajetreo diario de los centros urbanos-, escuchando los sonidos del agua y de los animales; oler la tierra y las plantas; viendo la belleza y exuberancia de un pequeño bosque. Creado por Geralda y Paulo César Januário, este jardín sirve tanto para la contemplación como para la exhibición y funciona como una galería viviente que presenta plantas naturales como obras magníficas y complejas. También muestra fotografías de la serie “Reflexos” en las que João Pedro Januário retrata las formas y colores de un jardín.