Una visita de reconocimiento al Parque de Agua Branca despertó en la paisajista el ímpetu de enaltecer la porción que le corresponde. A la sombra del palo brasil, antiguo habitante del jardín de 46 m2, dispuso muebles esculpidos en madera maciza (rescatada de forma legal, proveniente de árboles caídos). Nidos de cerámica de la artista Patricia Degan reiteran la simbiosis entre la arquitectura y la fauna local. Reserve tiempo para admirar los reflejos de los vitrales de demolición y los ladrillos hidráulicos, puntos de color con alma retro importantes para la identidad del proyecto.