Frente a la entrada principal de la casa, el Jardim do Chafariz ganó aún más protagonismo con la intervención paisajística. Se incorporaron nuevas plantas autóctonas al espacio, que también recibió un elegante mobiliario, todo ello elaborado en cuerda náutica. Una combinación que da como resultado un ambiente acogedor, que combina bienestar y confort. Las esculturas de Raul Mourão y Thelma Inecco aportan aún más encanto al espacio, diseñado como homenaje a Odaléa Brando Barbosa, antigua propietaria de la propiedad.