El espacio es una invitación a una experiencia inmersiva en el universo de sensaciones: la unión del diseño y el arte caracteriza la atmósfera sensible para entender el espacio como un escenario de posibilidades sensoriales. El profesional propone un ejercicio de mirada, en el que la visión es el camino hacia la conciencia. El conjunto es delicado, poético y sensible. Un corte capaz de traducir la fragilidad humana a través de las formas. El proyecto no deja de ser autobiográfico en el sentido de que da testimonio de parte de las preferencias del autor. El arquitecto toma prestadas piezas de su colección personal para reforzar la casa como lugar de identidad.