Son muchas las simbologías en el jardín de 148 m2, imaginado por el arquitecto Denis Bessa como experiencia inmersiva que entrelaza naturaleza, arquitectura y reflexiones humanas. Los espejos distribuidos por el camino sugieren autoconocimiento, la fuente remite a la fluidez de la vida y el estar alrededor de la fogata induce encuentros para compartir sueños sembrados. En el spa, corazón de los proyectos, destaca la bañera esculpida en la brasileñísima piedra jabón. La cuidadosa selección de especies nativas de los biomas brasileños promueve la belleza y la diversidad, además de reforzar la relevancia de la priorización de lo que es nuestro. Sin mencionar que la opción por plantas ya adaptadas al lugar reduce la necesidad de mantenimiento intensivo y reafirma el compromiso ecológico de la propuesta.