Alegría, serenidad y conexión con la naturaleza dieron lugar a un espacio delicado, lleno de vida y color, con tonos rosas y verdes pastel que transmiten serenidad. El papel pintado de animales aporta un toque infantil y el papel pintado de madera se complementa fácilmente con otros materiales aportando un extra de calidez al espacio. Destacan el acabado aterciopelado de la pared beige y la luz natural, que puede sustituirse por luces indirectas e íntimas. La idea del proyecto es crecer con el bebé, con elementos adaptables a sus necesidades y deseos futuros.