La obra de las arquitectas Luísa Duarte y Maria Fernanda Didier presenta dos grandes arcos que quedan de la estructura original del edificio. Chanteclair, que resuenan en todo el ambiente a través del énfasis dado a las formas curvas y orgánicas. En este sentido, el forro de tejido ondulado refuerza el movimiento de los arcos, creando un volumen inesperado. La paleta de colores suaves fue elegida estratégicamente para resaltar las formas y texturas de los elementos originales y nuevos que conforman el espacio.