Un proyecto de iluminación escénica siempre es de experimentación. Además de lo que está programado, hay posibilidades que van surgiendo con el tiempo. Aquí, se pensó de forma intimista y lo más simple posible. La luz siempre es baja, iluminando aquello que debe ser destacado, como las mesas y la región del escenario. La propuesta, aquí, es privilegiar la penumbra cómoda.