En este ambiente contemporáneo destacan el espejo de agua y sus tres niveles, definidos con líneas rectas, y el salón isla. Las piedras están tanto en el revestimiento como en el suelo. El trabajo de iluminación hace aún más especial el proyecto, con la iluminación colgada de los árboles y los perfiles submarinos en el espejo de agua. La propuesta es transformar el jardín en un espacio habitable, casi como una isla, con el agua a la altura de los ojos y la copa de los árboles sirviendo de cobertura.