Valentina Craboledda se adapta a los cambios del último año transformando el antiguo balcón en un despacho, sin que el espacio pierda su esencia familiar. El arquitecto presenta una decoración íntima y cariñosa, con obras de arte y muebles elegantes, modernos y acogedores. La naturaleza está presente en el espacio a través de la madera, la paleta de colores y el jardín vertical. En el pasillo, los lienzos recuerdan al propietario que el arte puede hacer la vida más ligera y los numerosos recuerdos de viaje mantienen activa su inspiración.