El hall es el espacio tenue entre lo interno y lo externo que revela toda la tensión en el contexto pandémico por la búsqueda de un lugar. Aquí, la elección de Roger Lages fue más escenografía y más narrativa que realidad. Lo primitivo y la ancestralidad se concretan en elementos que evocan la noción de espacio físico-mental que sirva como refugio. Un proyecto en que la aridez y el confort fueron justaponidos. El punto de partida fueron los bancos de madera, que recuerdan guijarros de río, y sigue en el diseño afectivo de la butaca de Rodrigo Ohtake. Los troncos de eucalipto hacen una composición armónica con la divisoria en curva hecha en tubos cilíndricos de PVC.