Recuperando sus memorias afectivas, el arquitecto busca brindar una experiencia sensorial que traiga buenos recuerdos al visitante y conecte pasado y presente desde un entorno con alma e historia. El espacio tiene un diseño maximalista y combina marquetería, obras de arte y materias primas naturales que recuerdan la arquitectura del pasado, mientras que libros, diarios y objetos personales cuentan historias familiares. Entre las soluciones innovadoras destaca el banco revestido con tablones de madera reutilizados de la propia casa.