La instalación artística de Arielle Martins para el hall de entrada refleja una memoria fundamental de la Casa del Candango: el hecho de haber sido la primera guardería de la ciudad, donde los hijos de los pioneros fueron acogidos. Las paredes y el techo forman un túnel en el que se pueden observar formas que evocan la infancia. La instalación explora la materialidad y el espacio arquitectónico para generar una narrativa visual que invita a un recorrido donde el jugar y la infancia son reconocidos como fundamentales para la construcción de futuros posibles.