El rosa lo abarca todo y crea una atmósfera particular, destacando la precisión de una escena en la que lo contemporáneo es imperativo. Está en la mesa del comedor diseñada por Jean Prouvé, en el lienzo de André Burian, en la alfombra que repite la misma configuración de la obra de arte y en todos los detalles que hacen de este ambiente un espacio único. Arriba, la zona de circulación sigue la misma lectura y destaca una impresionante lámpara.