Con los cariñosos recuerdos de antiguas casas de campo en su imaginación, los arquitectos Bárbara Carvalho y Tide Junqueira proponen un ambiente que recorre las habitaciones a modo de galería íntima. El salón de 70 m² cuenta con chimenea central y mesa de juegos. El papel pintado de aspecto envejecido compone el ambiente clásico, reforzado por los techos bajos y el forro de faldas y blusas, todo ello en equilibrio con obras de los artistas contemporáneos Gabriel Nehemy, Isabella Forzza, Maysa Pettes y Ana Isméria.