El proyecto está inspirado en la arquitectura de Brasilia, con formas y materiales modernistas. Con 82m2, la galería trae recuerdos del pasado can-dango, como los materiales, la memoria de las personas que vivieron en la ciudad y los propios edificios, en el porcelanato, el concreto y los colores. Un conjunto de estrategias lumínicas condiciona el recorrido del observador, dirigiéndolo hacia las obras del reconocido fotógrafo Bento Viana. El diseño es de las recién llegadas: la arquitecta Isabela Diniz y las interioristas Caroline Nogueira y Olívia Campos.