Una composición que une arte y naturaleza, simbolizando el ciclo continuo de la vida y las aguas que atraviesan épocas y territorios. Integrado en el paisaje, el mural serpentea a lo largo de la fachada, comenzando y regresando al lago, creando una narrativa visual de nuestro estado de Mato Grosso, con el agua como guardiana de las memorias del mundo. El paisajismo sostenible, desarrollado con acciones comunitarias utilizando residuos de la propia exposición, con elementos del bosque local, refleja el compromiso con la preservación del medio ambiente, culminando en la Carta que, al final de la exposición, sellará el Pacto de la ONU para el Futuro. .