El estudio de 60 m2 supone el debut en CASACOR del arquitecto, que se alejó de las tendencias para mantener la libertad creativa, aferrándose a lo emocional, lo lúdico y lo extravagante. “La idea era aplicar diferentes materiales que se opusieran entre sí, representando el pasado y el presente, como una cueva contemporánea”, explica. Mármol brasileño, cemento, aluminio, bronce, tejidos de lana y terciopelo y detalles en barro y madera están entre sus opciones. Una instalación artística realizada en colaboración con el diseñador Lucas Recchia compuesta por placas de vidrio fundido delimita las áreas sociales e íntimas. El montaje del espacio mediante un marco de madera aseguró una construcción seca y sostenible. Otro punto ecológico es el uso de vidrio fusionado con energía solar y piezas de mármol sobrantes de canteras brasileñas.