Una vuelta a lo básico, irregular, tosco, crudo y crudo. En este estudio, diseñado para albergar a un diseñador carioca, son las texturas las que dictan el ritmo del trabajo. Se ha ido el foco en el arte digital, tan presente hoy en día, y han vuelto las materias primas, con sus texturas, olores, temperaturas. Están incluso en el techo, que ha sido cubierto con cuerda de sisal de construcción. Un ambiente para sentarse en el suelo, caminar, dibujar a mano alzada, tumbarse en el sofá, recibir amigos e incluso pasar la noche después de un día intenso.