Con colores que generan recuerdos y una arquitectura que hace referencia al barroco minero, el proyecto es una invitación a sentirse como en casa. En el hall de entrada, colores y estímulos vibrantes preceden al confort del salón. En él, el color cálido del techo es como un abrazo, y las texturas también son acogedoras. En la oficina hay pocos estímulos y un tono de azul que aporta calma. En conjunto, cada color y textura transmite una sensación y un recuerdo.