El entorno de Estar Mar, de la arquitecta Kika Matos, es un homenaje a su padre, que el año pasado se fue a navegar por otros mares. Todo fue pensado hasta el más mínimo detalle, desde el azul, el color favorito de su padre, hasta el marrón, que representa firmeza. La escultura hecha con nudos de marinero recuerda a sargazo, alga, espuma del océano o una red de pesca, aportando una instalación artística al espacio. La mezcla de colores y texturas junto con la colección personal de obras de arte y mobiliario crean un espacio acogedor, acogedor y único, como debe ser el hogar de las personas. Tu santuario, un lugar para recargar energías.