Abrazar el futuro sin miedo, venerar lo mejor del pasado y, sobre todo, comprender el presente; casi siempre transgrede, pero con total coherencia, obteniendo de lo improbable la máxima elegancia. El proyecto de Zeca Amaral en esta edición sigue estas normas no escritas, pero establecidas, que caracterizan su trabajo. Sencillo, refinado, acogedor, atrevido pero atemporal e innegablemente único.