La arquitecta e interiorista Érica Salguero invita a los visitantes en su loft de 66 m² a desconectarse del mundo, en un ejercicio de introspección y contemplación. Mármol, cuero y madera aparecen entre las múltiples texturas de la estancia y ganan protagonismo gracias al rico diseño de iluminación. “El nombre Solitude simboliza un período de autoconocimiento, reflexión y conexión con la naturaleza. Es un estado mental en el que el individuo está en paz consigo mismo, incluso cuando está solo”, dice Érica, en su sexta participación en la exposición.