“La rampa de acceso que une los dos pisos de CASACOR se convirtió en un lugar de contemplación en el proyecto de Mauro Contesini. Plantas que recuerdan a las casas de las abuelas, como helechos, culantrillos y coleos, conforman la vegetación del espacio. De la iluminación surge el ambiente acogedor. “Aprovechando la luz ámbar creamos la atmósfera con la sensación de un atardecer. Una manera poética de recibir a los visitantes”, afirma. En la entrada, la escultura Mezzetino, de la artista Sônia Menna Barreto, bautiza el espacio.