La antigua puerta cochera vuelve a su función original como entrada oficial a la casa. Con dos ambientes, el balcón externo y el salón principal, fue diseñado como un espacio de transición: entre pasado y futuro; exteriores e interiores; clásico y contemporáneo. Los pórticos ganan elementos arquitectónicos espejados que aportan algo verde y nuevo al proyecto. En la decoración, tonos suaves y acogedores, formas curvas y obras de arte que recuerdan al centenario de la Semana de Arte Moderno de 1922.