La 'brasilianidad' es el alma de este emporio conceptual diseñado por Ângela Dorascenzi. Más auténtico, imposible: el café, el cacao y la cachaça, productos esencialmente nacionales, se producen en el estado de São Paulo y aparecen como protagonistas. La mezcla de texturas también remite a un mismo universo, en el que aparecen tamices y bolsas de café. “Es un ambiente íntimo, un lugar acogedor para recibir y vivir una experiencia”. Y como el tema es Brasil, el arquitecto eligió piezas de diseño nacional para componer el espacio, como el sillón Charrúa diseñado por Ricardo Barddal.