Respeta los viejos recuerdos y crea otros nuevos. Encontramos en la madera el vínculo entre los tiempos y la calidez necesaria en una buena casa de vinos. La arquitectura con un toque retro contrasta con el diseño moderno del mobiliario, interrogando al observador sobre la edad real del ambiente. Memorias afectivas y arquitectura inclusiva fueron las premisas del lugar, destacándose las mesas talladas en madera de cumarú, los mosaicos de mármol hechos a mano y los lienzos que dan nombre al espacio, realizados en coautoría con 47 niños en riesgo social.