En este salón lleno de encanto, el equilibrio entre antagonistas marca la pauta. Una mezcla entre clásicos del diseño y vanguardia, entre orígenes e innovación, tecnología. Aquí la familia muestra sus referentes y preferencias, sus viajes, su música, poesía, literatura, fe. Aquí las historias y los recuerdos son parte de la vida cotidiana. Para los arquitectos, “es un lugar para vivir con personalidad, para albergar a esta familia brasileña ecléctica, relajada y sofisticada, como exige nuestra cultura tropical”. Tan ecléctica como sus residentes es la decoración, con iconos de los años 50, como Sergio Rodrigues y Jean Gillon, muebles de vanguardia de Roberta Banqueri, lámparas de Achille Castiglioni, fotografías de Vincent Ciantar, lienzos exclusivos de Luiza Gottschalk. Las alfombras son diseñadas por la propia Inês Aquino, Silvia Camargo diseñó la carpintería y los muebles seleccionados son de Design Brasil Mobiliário. “Representamos la casa como un hogar para el afecto, en cuerpo y alma”.