La diversidad y los azulejos portugueses que son sellos distintivos de Bahía inspiraron el ambiente del arquitecto que, a través del arte de los orixás de Mari Del Rei, celebra nuestra herencia africana. El sofá de tres puntas representa el eje de conexión entre religiones, ascendencia y comunidades. La artesanía se traduce en los bordados de la ONG Filhos de Bárbara, los Orixás de madera de Sandro Sal da Terra y las lámparas de origen indígena. La estantería curva llena de colores y ordenada al azar sugiere las favelas desordenadas. Los graffitis de Big Z y los lienzos en blanco y negro de Jorge Amaro sugieren una reflexión sobre el contraste social que vivimos. La esperanza está representada en las fotografías de Akira Cravo, mientras que la Espada de San Jorge representa la protección.