Madera de demolición, piedras naturales y especies nativas en el paisajismo entregan brasilidad en esta tiny house de 170 m2, regida por el modernismo tropical. La reutilización de la estructura metálica merece reconocimiento: es la tercera vez que el arquitecto la utiliza (las dos primeras fueron en la CASACOR Rio de Janeiro). Un vano libre de 20 m reserva espacio para múltiples posibilidades de ocupación. Claraboyas aseguran la luz natural, mientras que obras de Arthur Lescher, Raul Mourão, Laura Vinci, Lucia Koch y Ana Holck permeabilizan los interiores. La curaduría de mobiliario dedicó especial atención a diseñadores brasileños.