El jardín, inspirado en los tradicionales patios productivos del interior nororiental, acoge reuniones familiares, integra huertas y frutales y prioriza el uso de plantas nativas, más resistentes al clima de la región y con bajo consumo de agua. El proyecto valora el potencial ornamental de las plantas espontáneas, resalta el símbolo floral de la ciudad de Natal (Flor Chanana) y trae el concepto de paisajismo conservacionista.