Relajado y acogedor, el ambiente ubicado en medio del jardín de la residencia crea el espacio perfecto para ese merecido descanso después de la visita. Allí, además de tomar un té (o cualquier otra bebida que prefiera el visitante), se puede descansar, socializar o simplemente contemplar la naturaleza exuberante de la casa, siempre de forma segura, ya que se respetaron todas las reglas de distanciamiento social. La decoración apuesta por un estilo más urbano con un delicado dibujo a mano alzada del diseñador Rafael Mirre en las paredes, además del uso de ladrillo, hierro y mobiliario que se integra con el exclusivo pavimento del espacio.