Inspirado en el ciclo de la vida y la conexión con la naturaleza, el proyecto es un refugio de acogida y reflexión. La zona exterior de 120m2 se divide en tres espacios integrados: el salón de entrada con tapizado orgánico en forma de caracol y tarima de Teckwood; el Casulo Gazebo, una sala de estar cubierta que alberga una exótica mesa de mármol; y el rincón Ninho, destinado a la meditación y la contemplación, con un banco circular de madera, espejo de agua y rodeado de vegetación. El tapiz de Carolina Kroff, la cerámica de Molle Design y los cojines de encaje irlandés de Associação de Divina Pastora aportan una fuerte conexión ancestral, mientras que el paisaje tropical une la exuberante vegetación con la arquitectura.