El living alberga una familia que comulga, que se reúne y que posee en su seno la casa como refugio. De la puerta hacia adentro, las preocupaciones tienen el tamaño que deben tener, pues viven el espacio como un templo de curación, que no rompe con la casa firmada en la roca, que es Dios. En la arquitectura, el baldrame aparente revela la materialidad, como si fuera nuestra verdad descascarada, real. En armonía con el blanco de las paredes externas, al entrar en el projects revelamos fuertes contrastes, culminando la personalidad que toda casa necesita tener, como identidad de quien allí vive y experimenta. El living se convierte no solo en un lugar de estar, sino en un escenario de fe, pertenencia y compartir cotidiano.